Todos los días usamos los ascensores, pero mucha gente no se preocupa por como funcionan.
Por Internet no es fácil encontrar muchas fotos de calidad de estas máquinas, de modo que voy a compartir las más descriptivas de las que tengo en mi disco duro. Los más puritanos dirán que hay muchos más tipos de ascensor, y es verdad, pero voy a enseñar los elementos del tipo más común, el ascensor de adherencia.
Antes de seguir quiero avisar de que no se debe entrar a una sala de máquinas a la ligera. Los cables son muy peligrosos, y siempre debemos mantener una distancia de seguridad con el grupo tractor y el limitador. Con tan sólo acercarnos puede engancharse la ropa en una polea y provocarnos graves heridas e incluso la muerte. Igualmente, el cuadro eléctrico trabaja con una tensión superior a la de las viviendas, es trifásica a 400 voltios. En cualquier caso, es mejor no entrar y disfrutar de las fotos.
Primero, el cuadrito eléctrico de la sala de máquinas. Es muy sencillo. Subo la foto de una instalación antigua, pero rotulada “artesanalmente” que resulta suficientemente clara.

La sencillez y funcionalidad no hay quien las discuta en este cuadro con más de 30 años de historia.
El grupo tractor, conocido vulgarmente como el motor. Realmente es el motor, la transmisión (tornillo sin fin-corona) y el freno. El grupo tractor de la primera foto es de un modelo antiguo (unos 20 años) de una sola velocidad y velocidad de 0,63 m/s. El de la segunda foto es de una máquina moderna con dos velocidades (la velocidad lenta se usa para la nivelación antes de llegar a la planta) y una velocidad de 1 m/s. Por seguridad, no pude hacer la foto desde el lado en dónde está la polea.


Para los aficionados (léase frikis) a la electricidad, también adjunto las placas de características de los dos motores.


El elemento más importante de un ascensor, desde el punto de vista de la seguridad, es el paracaídas. Este elemento no es más que un freno que va unido al chasis de la cabina y que actúa cuando se bloquea la polea de la foto siguiente.

En el foso hay otra polea como esta, por lo que el cable está unido en un bucle sin fin. El cable va anclado a una palanca que libera un muelle y acciona el freno de la cabina. El secreto del funcionamiento de este dispositivo es simplemente una ruedecita que va siguiendo el contorno irregular de la parte trasera de la polea, y cuando va muy rápido, salta, cortando la alimentación eléctrica del motor, y bloqueando la polea, lo que pega un “tirón” de la palanca del paracaídas.
Al conjunto entero se le llama paracaídas, pero a esta polea se le llama limitador de velocidad.

Detalle de la ruedecita seguidora.

Detalle del enclavamiento de la polea, no es más que un balancín con un trinquete.
La velocidad de enclavamiento (a la que actúa el para caídas) es del 140% de la velocidad nominal (la que le toca). La siguiente foto es del chasis de la cabina, antes de ser montado. Los hierros de arriba son los mandos del paracaídas. Los cuatro “pinchos” que lleva arriba son el amarre de los cables de tracción.
Siento la calidad de la foto, pero en aquella época de mis primeros días de trabajo aún no había aprendido que llevarse la cámara a la obra y fotografiar el trabajo de otros oficios para aprender no es algo malo.


Para acabar en la sala de máquinas, un vistazo al cuadro eléctrico y al conjunto de una sala para un ascensor moderno de 1 m/s.

La electrónica y los autómatas han simplificado en exceso los cuadros de las máquinas.
La siguiente foto es muy interesante, por que la leyenda es suficientemente clara como para hacernos una idea de las conexiones entre los diferentes elementos eléctricos de un ascensor.


Una foto del hueco. A la izquierda se puede ver el contra peso, a la derecha una puerta, y abajo, el techo de la cabina. A los lados del hueco se ven las guías para la cabina y el contrapeso, y frente mi cabeza, los cables de tracción. No soy un suicida deseando ser decapitado por el ascensor, el paro de emergencia estaba pulsado y el ascensor puesto en manual, por lo que yo era el único que podía moverlo.

Para acabar por hoy, las instrucciones de rescate que figuran (o deben figurar) en todas las salas de máquinas de ascensores.
