Sunday, July 5, 2009

Post trasnochado

Post trasnochado, dónde los halla.

Me gusta quejarme, es una gran afición que tengo, y esta noche no va a ser la excepción. Tal vez sea el calor, o tal vez que soy perfeccionista con mi vida.

Me acerco vertiginosamente a los 25, estoy a punto de empezar la recta final de mi carrera académica y fantaseo con un futuro laboral más o menos exitoso. Incluso en tiempos de crisis, consigo trabajo de temporada ganando un sueldo razonable. Todo pinta bien y no deja lugar al pesimismo.

Pero hay ‘una tecla de mi piano que siempre toco, pero nunca suena’ (Pastora).

No sé por qué razón o motivo soy el último elemento de la lista de la suerte. Soy el que está escrito al final, a mano y que la fotocopiadora cortó. Aquel absolutamente prescindible.

Hay quien dice que en los últimos años se me ha agriado mucho el carácter. Puede ser. Puede que cada vez me vaya pareciendo más a House y me cueste un verdadero esfuerzo sonreír. Es la consecuencia de años de falta de cariño humano y tener que pelear para conseguir todo. Por lo menos, todavía logro mantener la cordialidad.

La vida me ha catapultado de una patada de los 18 a los 30 (vale, este año cumplo los 25), difuminando el recuerdo de los 2x.

Tal vez mi mayor error sea no compartir el modelo de ocio impuesto por la sociedad: dedicar el fin de semana a encerrarse en locales ruidosos, sudado y apretado por una multitud de desconocidos, lugares en dónde no se disfruta la música y bebes para olvidar que estás allí y desinhibirte ante mil personas.

Sinceramente, prefiero quedarme en casa y escuchar música en mi equipo con un Dry Martini, un Negrita o un Absolut con limón en la mesa.

Puede que escuche Top 40, Heavy Metal, Música clásica, o incluso música clásica tocada con guitarra eléctrica (¿Classic Metal?). Lo que siempre será seguro es que lo escucho por que quiero y no por que me lo impone una cadena de un holding empresarial con un nombre muy acertado para definir los tiempos que corren.

Parece ser que el aborregamiento discotequero y la renuncia a las aficiones que verdaderamente me distraen (trenes, infraestructuras y turismo rural mochilero) son la forma de socializarme en una sociedad tremendamente hipócrita y acomplejada.

Parece que alguien con el carácter forjado, es raro, friki, y condenado al ostracismo sentimental.

Igualmente me revientan las soluciones que pretenden cubrir la carencia sentimental con sexo, como 5 contra 1, rebajar mis expectativas (¿conformarme con saldos?) o emborrachar a niñatas en discotecas. ¡Vaya mierda de soluciones!

Lo único que pido es una chica que me quiera y esté dispuesta a ser mi compañera de vida, con la que poner en común momentos buenos y malos, psicológicamente más madura que yo, inteligente y con un gran criterio propio.

Pero hoy en día, cuando el compromiso es algo completamente molesto y banalizado, es mucho pedir.

Posted by Sporeman at 02:21:13
Comments

2 Responses to “Post trasnochado”

  1. Juan Manuel says:

    Qué decirte que ya no sepas, Santi… comparto plenamente tus palabras.

    Anoche mismo, una vecina me preguntó que por qué no iba a la discoteca, yo la respondí: ¿Es que acaso no se puede divertir uno de otra manera, y no yendo, casi forzadamente, a un sitio donde uno se encuentra incómodo?

    Está clarísimo también que no debemos rebajar nuestras expectativas, más que nada porque ello podría denotar bastante desesperación por nuestra parte, en este sentido, y sólo nos podría causar problemas, a medio o largo plazo.

    Desde luego, tus palabras no dejan lugar a dudas, no lo has podido expresar mejor.

    Saludos, de uno que ya anda por los 25 y medio…

  2. Juan Manuel says:

    Se me olvidaba, Santi: suscribo plenamente, en especial, el párrafo en el que otros ven cómo se te ha agriado el carácter.

    A mí también me sucede lo mismo, llegando al punto de enfadarme con personas muy cercanas casi sin tener motivo alguno (por ejemplo que me gasten una simple broma, que normalmente nos tomamos a bien), algo que nunca me había pasado. Estas personas, aparte de extrañarse de mi actitud, últimamente (les pilla casi de sorpresa), me alertan sobre ello diciéndome que así no puedo seguir.

    Desde luego, sólo le veo una posible solución (pacífica) a todo esto, pero claro… ¿cuándo llegará? Ahí es el problema, que ya estamos cansados de esperar.

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